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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

viernes, 10 de mayo de 2013

Entre cielo e infierno. Capítulo 02: Una pequeña lucha.



"¿Qué qué soy?" se preguntaba en silencio Nathan recordando su pasado. Scarlett no dejaba de mirarlo con una sonrisa sarcástica, y a Nathan eso le estaba poniendo nervioso. No tenía miedo por esa chica,  no tenía miedo de decir que era un Nephilim. Que Scarlett fuese una "caza demonios" no le preocupaba a Nathan en absoluto, de hecho le resultaba curioso. El cuervo aún seguía en el hombro derecho de Nathan. Nathan soltó una pequeña risa. Scarlett le miró alzando una ceja.
 —¿Qué te hace tanta gracia?—Preguntó la pelirroja. Nathan le miró directamente a los ojos. ella se fijó en esos ojos, cuyos ojos no había apreciado en toda la noche y parecían tan especiales. Realmente le sorprendió y le parecieron hermosos. Scarlett jamás se sintió atraída por un demonio, jamás había tardado tanto en matarlo, ni jamás vio a un demonio como Nathan Growney.
—Me hace gracia tenerte aquí, con la curiosidad matándote, ansiando que te diga que es "lo que soy". Me encanta.
—¿Te encanta?—Preguntó con un tono burlón.—Mira, si no me lo quieres decir, no me lo digas. No tengo problema. Te mato directamente aquí y ya está. Sé que eres un demonio...Pero no un demonio cualquiera. Jamás me sentí confusa a la hora de ver un demonio, sé que son ellos directamente por como se comportan, y realmente llevo cazando demonios desde hace unos años, por lo tanto detecto perfectamente cuando sé que son ellos. ¿Por qué en ti no veo un demonio y veo algo más que no sé que es?
—Scarlett.—Pronunció Nathan. A Scarlett le sonó bastante bonito su nombre dicho de sus labios—¿Realmente quieres matarme? dime, ¿Has hablado tantos minutos con un "demonio" y te ha caído bien?
—¿Qué te hace pensar que me hayas caído bien?
—No me has pegado directamente un tiro en la sien. Conociendo a una caza demonios, ya lo hubiese hecho.—Nathan cogió el brazo de Scarlett. Scarlett aún tenía el arma en sus manos. Nathan colocó el arma en su frente con el brazo de Scarlett. Ella le mira sorprendida por su acto.
—Pégame un tiro si realmente quieres matarme.—Su expresión se volvió seria. A ella le comenzó a temblar la mano con la que apuntaba el arma sin quererlo. Ella se sorprendió por si misma el hecho de que no quisiera matarlo en ese momento. Tenía la oportunidad de apretar el gatillo y matarlo, pero algo se lo impedía, más bien él hacía impedírselo.
—¿Si no te mato y te dejo con vida me dirás lo que eres?
—Puede.
Scarlett bajó el arma de su frente. Se la guardó de nuevo detrás de su pantalón y miró a Nathan. Una sonrisa apareció en el rostro del chico. Al cabo de segundos soltó una risa.
—¿Se puede saber de que te ríes ahora? ¿Te hago gracia?
—No, no es eso.—continuó riéndose.—Te he seducido y encantado tanto que no te has podido resistir ante mis encantos y mi valentía de poner tu pistola en mi frente. Juraría incluso que hasta en los pocos minutos que llevamos hablando has pensado cosas sucias entre nosotros dos, querida.
—¿¡Qué?!—Exclamó con los ojos como platos. Scarlett se sintió avergonzada y acto seguido comenzó a ruborizarse. La situación le comenzó a ponerla nerviosa, y más con la risa del chico de banda sonora.—¡No digas tonterías!
—Soy un Nephilim.—dijo directamente.—Mitad Ángel, mitad Demonio. Eso es lo que soy, y quién soy.—Hubo una pausa de silencio ya que le pilló a Scarlett por sorpresa.
—¿Hablas en serio o es una de alguna más de tus bromas?
—Hablo totalmente en serio.—Scarlett no sabía que decir en ese momento, se había quedado asombrada. Se limitaba a mirarlo fijamente, no podía apartar la mirada de él.
—¿Uno de tus padres es un demonio? ¿O al contrario?
—Eran.—Corrigió.—Mi madre era un Demonio y mi padre un Ángel. El resto es historia.
—Lo siento, por la muerte de tus padres...
—¿Por qué lo sientes?
—Bueno... es lo habitual decir en estos casos, y realmente lo siento de verdad.
—No pasa nada, hace mucho tiempo de eso.
—Entonces... Si hay demonios, ¿también existe la existencia de los ángeles?
—Exacto.
—Supongo que ellos no harán nada. Son buenos y no creo que tenga que matarlos.
—Eso lo dirás por ti. Yo les mataré como si se me fuera la vida en ello.
—¿Por qué?
Kyle salió del pub y vio a Nathan y a Scarlett unos metros más adelante. Kyle lo llamó. El cuervo que aún estaba en los hombros de Nathan, la presencia de Kyle le ahuyentó y echó a volar por el oscuro cielo. Nathan se volteó para mirar a Kyle.
—¡Nathan, tío! ¡Me has abandonado!—dijo con una risa incorporada. Por el tono de voz de Kyle se podía notar que había tomado unas copas de más. Kyle comenzó a andar tras ellos. Cuando ya estaba cerca de ellos, rodeó su brazo por los hombros de Nathan, acto seguido mira a Scarlett con una sonrisa picarona.
—¿Y ésta monada quién es? ¡Ah!—Recordó—¡La chica misteriosa de antes!—Nathan puso los ojos en blanco y suspiró.
—Kyle, deberías controlarte más a la hora de beber.—Nathan rodeó su brazo por la cintura de Kyle. Se estaba cayendo hacia los lados y casi no se podía mantener en pié. Scarlett miró a Nathan, aún intrigada por saber el porque tenía odio a los ángeles. Nathan sacó un pequeño papel de su bolsillo derecho de la chaqueta. Ese papel contenía su número de móvil y su dirección en la cual vivía. Se lo dio a Scarlett.
—Llámame. Avísame si ves a algún Demonio o Ángel. Me gustaría decirles unas cuantas cositas. Pero sobretodo, avísame si ves un Ángel.
Se giró para marcharse agarrando a Kyle. Ambos echaron a caminar. Scarlett abrió el papel, lo miró y se lo guardó en un pequeño bolsillo de su pantalón.
 Nathan y Kyle caminaban por la acera. Kyle, que había bebido demasiado esa noche se había echo a su cargo Nathan. Ambos trataban de caminar al piso en el que vivían.
Cuando llegaron, cogió las llaves de los bolsillos del apartamento de Kyle y entró en el. Le llevó hasta su habitación y le tumbó en la cama. Nathan dio un pequeño suspiro cerrando los ojos. Cuando iba decidido a marcharse a su apartamento Kyle le paró con su mano agarrando el brazo de Nathan. éste lo miró.
 —Nathan, ¿Por qué nunca me cuentas nada sobre qué te pasó en tu pasado? sé que parezco un pesado, pero me gustaría que confiases en mi y...
—No es el mejor momento para hablar de mi pasado.—Interrumpió.
—Está bien, lo entiendo.—Kyle cerró los ojos tratando de dormirse.
—Descansa y ya hablaremos de esto.
 Nathan salió del apartamento de Kyle. Se dirigió al suyo e insertó las llaves y entró. Cerró la puerta y se dirigió a su habitación. Se quitó la chaqueta y la dejó colgada en una pequeña percha que tenía, se quitó la camiseta que llevaba puesta dejándose el pecho descubierto y se tiró a la cama. Colocó sus manos detrás de la nuca mirando al techo. Estaba pensativo. Al saber que los Demonios habían llegado a ésta ciudad, los ángeles también habían llegado y tratarían de buscarlo y destruirlo a toda costa. Justo cuando Nathan comenzaba a vivir realmente como un humano normal, lo peor estaba por llegar. Nathan apenas se transformaba en su forma real, de hecho, aún no sabía que clase de poderes podría tener ni que habilidades. La única vez que se transformó fue para enseñarle a Kyle lo que él era, y lo único que vio Kyle fue su grandes y negras alas detrás de su espalda.
No le gustaba pensar en su pasado, cada vez que lo recordaba sentía rabia, furia, y más rabia. A Nathan le parecía una verdadera tontería la regla en la que un Ángel y un Demonio no deben estar juntos, si hay verdadero amor es todo lo que cuenta. Pero ya no era sólo esa regla, sino que no querían que creasen nuevos seres, como por ejemplo los Nephilim.
El Dios del que tanto hablan, Nathan le había pillado bastante odio, coraje, y asco. Quería destruirle, ¿Qué clase de Dios era ese? ese Dios que también desea destruir a Nathan, pero sobretodo destruirle porque es un Nephilim. Los ángeles descubrieron que Nathan se encontraba en Japón-Tokio e irían a buscarle para destruirle. Nathan no tenía ningún miedo en que fuesen a por él, al contrario, lo deseaba.
 A la mañana siguiente Scarlett se dirigía tempranamente al apartamento donde Nathan se encontraba. Miraba el papel tratando de buscar la calle, el piso y en el número en el que vivía. Lo encontró, y llamó al portero telefónico. Llamó varias veces pero éste no lo cogía. Scarlett se imaginaba que estaba dormido o no estaba en casa. Presionó la puerta de entrada tratando de que se encontrase abierta y afortunadamente estaba abierta. Alguien debió de no cerrarla bien.
Subió por el ascensor y se dirigió a la tercera planta, donde estaba el apartamento de Nathan y Kyle. Se dirigió a su puerta y golpeó la puerta tres veces.
— Nathan, soy Scarlett!
Pero Nathan seguía sin contestar. Scarlett siguió golpeando varias veces por si estaba dormido, pero como no contestaba se imaginó que no estaba en casa. Justo en ese momento en que Scarlett iba decidida a marcharse del edificio Kyle salió de su apartamento. Escuchó la voz de Scarlett y se acordó de ella por la anterior noche. Le miro y Kyle dibujó una amigable sonrisa en su rostro. Scarlett era un tanto seria, y a estas circunstancias no se fiaba ni de lo más mínimo de nadie. Kyle cerró la puerta de su apartamento y se dirigió al lado de Scarlett.

—¿No contesta? estará durmiendo como un tronco, es un dormilón.—rió.—Lo siento por lo de a noche. Iba un tanto bebido y si te dije algo fuera de lugar, de verdad que lo siento.
—No pasa nada. Bueno, será mejor que venga en otro momento.
—No, espera. Nathan guarda una llave de repuesto en este largo pasillo. ¿Ves esa planta de decoración que hay en esa esquina? debajo de ella hay una llave de su apartamento. Puedes cogerla y entrar.
—¿Entrar en su apartamento? ¿No crees que es un tanto maleducado? prefiero venir en otro momento. No creo que le haga mucha gracia verme allí como Pedro por su casa.
—A mi me gustaría ver a una chica como tú en mi apartamento.—Kyle se dirige a la planta, la levanta, coge la llave y se la da a Scarlett.—Despiertalo, ya es hora de que se levante. Y no te preocupes, Nathan no se molestará por verte allí. Ni siquiera se molesta conmigo, con una chica como tú no creo que lo haga. Ah, por cierto: no intentes asustarle, tiene un mal... genio.
—Pero yo no...
—Entra y no seas tonta.—interrumpió con una amigable risa.—Tengo que irme, ya hablaremos en otro momento. ¡Hasta luego!

Kyle se metió en el ascensor y se marchó del edificio. Scarlett se quedó con la llave en la mano mirándola. No sabía si entrar o devolver la llave a su respectivo lugar. Le seguía pareciendo maleducado entrar así como así. Miro a ambas partes por si alguien le pudiese ver, algún vecino o quien fuese. Insertó lentamente la llave en su cerradura. "¿Qué coño estoy haciendo yo aquí." se preguntaba mientras abría la puerta sin hacer ningún tipo de ruido. Cuando ya estaba dentro, quitó la llave de la cerradura y cerró la puerta lentamente. Observo el apartamento. Estaba ordenado. Ella se lo imaginaba hecho un desastre y no sabía porqué. Observó las paredes: había cuadros, pinturas, unas pinturas realmente curiosas y a la vez bonitas. Se preguntaba si las habría pintado él. Se fijó en que no había una sola foto de sus padres. Pero había un cuadro en que ella no se había fijado aún. Justo se volteó y vio el cuadro: un retrato, de dos personas sonriendo, una mujer y un hombre. Se acercó a el para observarlo mejor, era precioso y las dos personas que salían en el eran hermosas. Scarlett, embobada mirando el cuadro del retrato de sus padres dijo por lo bajo: "Tenemos algo en común, Nathan Growney."
Justo en ese momento escuchó un ruido proveniente de la habitación de Nathan. Scarlett se escondió detrás del sofá. Nathan salió de su habitación con cara de recién levantado, se dirigió al salón y Scarlett un tanto asustada no sabía si marcharse o levantarse de detrás del sofá. No sabía que pensaría Nathan si la viese allí, tampoco quería que la viese en su apartamento como si del suyo se tratase. Pero ya había entrado y era demasiado tarde para salir sin que se diese cuenta. Cuando Nathan estaba de espaldas, Scarlett se levantó de inmediato pero justo en ese preciso momento, a una rapidez inhumana  ella notó una presión en su cuello, como si de una mano se tratase. Era Nathan. Sacó una de sus pistolas. Esta vez las tenía guardadas en sus cartuchos en los laterales de su pantalón, y eran dos. Nathan cuando vio que era ella sonrió maliciosamente y soltó de presionarle el cuello. Ella, también con rapidez posó su pistola en la cabeza de Nathan.

—Oh, espera, pero si es la pelirroja sexy. ¡Vaya, pensé que no vendrías!—Scarlett no dejo de apuntarle, la impresión de todo le asustó.—Te gusta apuntarme a la cabeza, ¿eh? ¿Quieres volarmela? ¿Tanto te he asustado? A mi sí que me asusta que todos sepáis donde escondo mi llave de repuesto.—Suspiró.—Kyle... ¿verdad? aunque si lo pienso, me alegra verte aquí, Scarlett.
—¿Pero tú eres idiota o qué? yo no quería entrar en tu apartamento que sepas que iba decidida a marcharme. Además tú amiguito me dio la llave.
—Llámame idiota, llámame todo lo que tú quieras pero yo diría que si no quisieses entrar no estarías aquí.
—Tenía algo importante que decirte.
—¿En serio? ¿Has averiguado algo?
—Más o menos.
—Habla pues.
—¿Y si ahora no quiero? ¿Y si ahora te dejo que la duda te mate por dentro? ¡Casi me matas del susto!
—¿Y si mejor no hablas ya antes de que te lance al sofá y te haga decírmelo? aunque si lo prefieres puedo lanzarte al sofá y ya tu imaginarte el resto. ¿Te parece?
—A noche, después de que os fueseis—comenzó a decir.—Volví a entrar en el pub, estaba tomándome una última bebida antes de marcharme. Entró un hombre con traje ojos verdes y pelo corto. Yo estaba en la barra cuando el se acercó y preguntó al dueño del local si conocía a un tal Nathan Growney y que donde podría encontrarte. El dueño del local dijo que sí te conocía, pero que no sabía donde vivías. Ese hombre te está buscando, y creo que es un ángel.
Nathan sonrió maliciosamente y acto seguido echó una pequeña risa.
—Buen trabajo, Scarlett.—Le acarició la cabeza.
—¿Me vas a dar una galleta de compensación o qué? no soy un perro. Tan sólo me dijiste que te avisara si veía algo sospechoso.
—Sabía que me dirías algo así, pelirroja. Creo que ya tengo un trabajito que resolver por hoy. ¿Me acompañas?
—Antes de que te responda: ¿Por qué tanto odio hacia los ángeles?
—No creo que haya tiempo ahora para explicaciones.—Le agarró de la muñeca y salieron de su apartamento.
Caminaban por las calles de Tokyo, aún era temprano y el pub sólo abría a la noche. Scarlett sentía muchísima curiosidad por saber más de Nathan y por saber porque odiaba tanto a los ángeles y porque no ese mismo odio a los demonios si supuestamente los demonios son aquí los malos de las películas. Pero ella no quería ser demasiado insistente respecto al tema, por lo tanto intentó mantenerse callada hasta encontrar el momento adecuado. Era verdad que Nathan tenía muy mal genio cuando le asustaban o cuando se enfadaba, Scarlett ya lo había comprobado en su apartamento. Le asustó sin quererlo por haberse levantado tan rápido e intentar marcharse de allí, fue un intento fallido. Aún notaba la fuerza de su mano en el cuello de Scarlett, le había apretado con fuerza y ella notó como se quedaba sin respiración, esa fuerza no era normal. Los demonios eran fuertes, pero los Nephilim era el doble de fuerza que los demonios o incluso más. Scarlett aún no se sentía muy segura de caminar junto a Nathan o de congeniar con él, no sabía si podía confiar en él. Se acarició el cuello recordando la situación de antes.
—Oye—dijo Nathan.—siento haber apretado tu cuello, no estoy acostumbrado a encontrarme personas en mi apartamento sin yo haberlas invitado.
—Ten más cuidado la próxima vez.
—Pareces una policía sacada de una película porno.—Le dijo mientras ambos caminaban y Nathan bajaba la vista hacia su pantalón. Scarlett frunció el ceñó y le dio un codazo en la barriga.
—Era broma, mujer. No te lo tomes tan apecho.
—Parece que sueles ver mucho porno de chicas "Policías" ¿no? porque sino no lo sabrías tan perfectamente. Menudo pervertido.
—No... No he querido decir eso.—dijo apartando la vista.—Era sólo una broma de nada.
—Era broma, hombre. No te lo tomes tan apecho.—le dijo en un tono burlón imitándole y acto seguido le sonrió maliciosamente.
—Maldita sea, por poco me pensaba que me tachabas por pervertido.—suspiro.
—Yo también se jugar a tu mismo juego, Nathan.
—Ya lo veo.
 Nathan se paró en un puesto de cafés para llevar. Pidió dos cafés, los pagó y ambos se sentaron en un banco de un parque.
 —No tenías porque pagarme el café, llevo algo de dinero encima.
—No te preocupes, quería hacerlo. Total, tómatelo como disculpa por lo de antes.
—¿La broma o el susto?—preguntó.
—Ambas cosas.—respondió.
—Nathan, no quiero ser cotilla, es más, no es necesario que me respondas pero, ¿las pinturas de los cuadros de tus paredes los has pintado tú?
—Sí, hace años que lo hice. Me dio por pintar, hacer cuadros, me divertía y la verdad un cuadro puede expresar una barbaridad de sentimientos reflejados en él. Sólo es cuestión de ponerme a mirarlos y observar con detalle. Me parece hasta poético, o por lo menos así lo veo yo.—Le da un sorbo a su café.—¿Te gustan los cuadros? la verdad mis cuadros no son gran cosa...
—Sí, sí me gustan. Son muy bonitos hay algo de misterio reflejado en él.
—Pues... ¿gracias? no sé que decir.
—Tómalo como un cumplido.—sonrió.
—Adorable sonrisa, por cierto.
—¡Deja de hacer eso!—Se ruboriza.
—¿Hacer el qué?—ríe.
—¡Eso que haces!
—¿El qué?
—¡Hugh! da igual, olvídalo.—le da un sorbo a su café. Hubo una pausa de silencio. Nathan sabía a qué se refería con "deja de hacer eso" le resultaba gracioso hacerlo nada más que por la cara que se le quedaba a Scarlett.
—¿Dónde crees que estará el tipo ese? tengo ganas de saber que quiere hacerme.
—Yo creo que volverá al pub. El sabe que vas con frecuencia por allí así que el tipo ese seguramente volverá de nuevo.
—Tiene lógica.
Nathan miró el cuello de Scarlett de reojo. Bajó la vista y se volvió a fijar en el colgante de plata con un pequeño cuadrado que decía una frase. Las letras eran pequeñas y desde ese punto de vista no se podían apreciar bien. Nathan sintió algo de curiosidad por saber que ponía en su colgante. Al cabo de segundos mientras el miraba el colgante, miró a Scarlett y le preguntó sobre él. A Scarlett la sonrisa que tenia en su rostro de pronto se desvaneció a su estado habitual de seriedad, A Nathan al ver su rostro su sonrisa también se desvaneció. Quizá Nathan había metido las narices donde no le llamaban.
—¿He dicho algo malo?—preguntó mirando el rostro de Scarlett.
—No, es sólo que... no me apetece hablar de ello.—bajo la vista.
—Tranquila, no es necesario que me respondas, si no quieres hablar de ello, te entiendo perfectamente.
—Puede que algún día te responda.
 A la noche, tras esperar un buen rato a que oscureciese, ambos se dirigían de nuevo a aquél pub. Nathan se preguntaba donde estaba hoy Kyle que estaba desaparecido, de hecho, normalmente siempre insistía a Nathan de ir a tomar unas copas o simplemente divertirse con él. Nathan pensó que quizá había quedado con una chica que conoció alguna noche que salieron, pero aún así le resulto raro que no estuviese comunicado con él.
Mientras caminaban hacia el pub, cuando ya estaban cerca vio varios metros más adelante, cerca de la puerta del pub a Kyle con un hombre con traje de un color beis, ¿era ese uno de los ángeles que andaba buscando a Nathan? pero a Nathan no le sorprendió el ángel, sino Kyle.
Nathan agarró a Scarlett con fuerza y la forzó a un callejón, ambos se escondieron con rápidez. miró de reojo aquella situación, observando con detalle que hacía Kyle con él. Scarlett le dijo que ese era el hombre que entró preguntando por él, Nathan le miró con el ceño fruncido y acto seguido volvió a mirarles. Si aquél hombre era el ángel, ¿por qué Kyle estaba hablando con él como si se conociesen? en la mirada de Kyle se podía notar frialdad hacia ese hombre. No se podía escuchar muy bien la conversación entre ambos, pero Nathan sentía las ganas de correr hacia ellos, agarrar a Kyle y llevarselo lejos para así hacerle unas cuantas preguntas. Quizá Nathan se estaba precipitando, quizá ese hombre sólo le esté preguntando por él. Kyle no sería tan tonto de decir que sí le conocía, Kyle no traicionaría a Nathan.
"¿Qué cojones estás haciendo ahí, Kyle?", se preguntó Nathan por lo bajo.
Cuando el hombre se volvió a meter en el pub, Kyle se marchó del lugar. Nathan no corrió tras él para preguntarle si conocia a ese hombre, prefirió hacerlo en otro momento cuando esté más tranquilo y no sienta la necesidad de apretar el cuello de aquél ángel que andaba preguntando por Nathan Growney.
Salió del callejón y caminó hacia el pub, Scarlett le siguió también.
Entró al pub a paso lento, aquel hombre con traje beis estaba sentado en la barra tomándose una copa. Scarlett se quedó más atrás viendo a Nathan como se acercaba a ese supuesto ángel. Cuando Nathan ya estaba cerca de él, se sentó a su izquierda, acto seguido le miró y dijo:
—¿Me buscabas?
El ángel le miró sorprendido. Le echó un vistazo y le miró de arriba abajo, al cabo de segundos dibujó una maliciosa sonrisa en su rostro.
—Vaya, vaya, vaya. Qué fácil ha sido encontrarte, y eso que llevo sólo un día en el mundo de los humanos. Mírate, el famoso Nephilim, has crecido mucho, chaval.
—¿Cuántos como tú me están buscando?
—Bueno, unos cuantos.—ríe.—Son ordenes que debemos cumplir de nuestro Dios: Destruirte aunque nos cueste la vida. Eres peligroso para nuestra raza.
—Tengo un mensaje para tu Dios.—Nathan se acercó al ángel y le susurró:—Dile a tu Dios, que se vaya a tomar por culo.
—¡Qué maleducado!—exclamó.—No creo que le agrade ese mensaje. ¿Por que eres así con Dios? él sólo nos protege de no crear nuevas razas.
—Odio a vuestro Dios con mucha pasión. Y, ¿sabes qué? espero que alguno de vosotros se lleguen a enamorar algún jodido día de una demonia, veréis como ahí os importa una mierda las reglas de vuestro Dios. Iros a tomar por culo todos.—El ángel se levantó de su asiento y agarró a Nathan del cuello bruscamente. Tiene bastante fuerza, pensó Nathan. Nathan dibujó una falsa sonrisa en su rostro. La gente del pub prestó atención a esa situación, Scarlett también la estaba prestando.
—No te las des de listo conmigo, Nathan Growney, a mi sí que me importa una mierda destruirte ahora mismo. Fíjate que hasta me empezabas a dar pena, pero me he dado cuenta que te las das de chulo con todos y que al parecer no muestras miedo ante nosotros, sino odio y venganza. Apuesto a que en el fondo estás cagado de miedo.
—Pues te equivocas. ¿Cagado de miedo? estoy deseando pegarte la paliza del siglo.
—Interesante.
El dueño del local apartó a ambos de un empujón y les gritó enfurecido:
—Si quieren pelear háganlo fuera, ¡aquí ni de coña!
 Ambos salieron fuera del local. Se miraban desafiante como si sus miradas estuviesen a punto de arder. Nathan apretó su puño con fuerza y se crujió los dedos, el ángel le miró sonriente y acto seguido desplegó sus grandes alas blancas como la nieve de su espaldas.
—¿Sabías que corres el riesgo que un humano te vea, no?—le dijo Nathan.
—¿Quieres luchar contra mi? pues sígueme.
 Echó a volar por el oscuro cielo, Nathan dudaba de si seguirlo o no, pero deseaba tanto su muerte que ya nada le importaba. Así que él hizo lo mismo: desplegó sus alas, las suyas negras como el carbón y voló por el oscuro cielo tras él. Ese mismo instante Scarlett salió del local y gritó el nombre de Nathan al verle volar en el cielo. Nathan no se percató ya que no pudo escucharle y siguió hacia delante. Scarlett corrió por las calles de Tokyo para buscarle, miraba al cielo situando en donde se pararían y hacia donde irían.
Nathan volaba tras el ángel observando a donde quería llevarle. Nathan estaba algo preocupado porque no sabía aún que clase de poderes podía tener. Él siempre se consideró un humano más que vivía en Japón, pero de lo que si estaba seguro, es que cueste lo que le cueste, este ángel iba a morir. Sería uno menos de cientos o incluso más.
El ángel se paró en una terraza bastante grande de un edificio bastante alto. Con una altura que daría bastante vértigo a cualquier humano. Nathan se paró justo en frente de él y su mirada cada vez ardía más. El ángel levantó sus dos dedos de su mano derecha e hizo provocar a Nathan levitar por los aires, acto seguido le dejó caer con un buen golpe en la cabeza. Todo era demasiado rápido y Nathan sin saber como coño usar sus poderes. Nathan se quejó por el golpe. Él ángel echó a reír.
 —¡Pero bueno! ¿Y esto? ¿Por qué no me muestras los poderes que tienes, chaval?
Nathan no contestó y se limitó a levantarse del suelo aún quejándose por el golpe, fue bastante fuerte y a una altura como esa a cualquiera le dolería, bueno, quizá a un humano más.
—Espera un momento...—dijo el ángel estando a punto de estallar a carcajadas.—¿No sabes usarlos? ¡No sabes usarlos!—se comenzó a reír a carcajadas.—Menudo idiota.
Nathan comenzó a enseñar los dientes, cada vez más enfadado. He estado viviendo como un puto humano, pensó, normal que no sepa usarlos, nunca lo hice. Los ojos de Nathan comenzaron a ponerse totalmente blancos, cada vez se iba transformando poco a poco, quizá eso era buena señal para sus poderes. Odiaba la risa de ese ángel, le ponía nervioso y le gustaría hacerlo callar de una buena hostia bien dada.
Scarlett vio en el edificio que estaban tras correr medio Tokio, abrió la puerta de entrada y sin querer se chocó con una anciana
—"Gomen'nasai."—se disculpó en japonés e hizo una reverencia.  Corrió de nuevo y subió por esas interminables escaleras ya que el ascensor estaba ocupado por varias personas. Subía y subía casi sin aliento.
Mientras tanto el ángel se acercó a paso lento hacia Nathan.. Nathan corrió tras el, cuando ya estaba cerca alzó su puño pero éste fue más rápido y se lo agarró, acto seguido le dio una patada en su estómago tan fuerte que hizo hacerlo volar contra el muro donde estaba la puerta para bajar de la terraza. Nathan se chocó contra la pared y quedó sentado con la cabeza hacia abajo mirando el suelo. Empezó a quejarse de nuevo. Maldita sea, pensó, a este paso no salgo de aquí, joder.
—Qué patético.—dijo el ángel.—Me esperaba algo mejor de ti y no parecer que estoy luchando con un simple y corriente humano.
Nathan se incorporó del suelo, tenía un poco de sangre en sus labios, la escupió y volvió a mirar al ángel. Se miro la palma de la mano, no sabía porqué se la miraba justo se le ocurrió alzar su mano lentamente, y con fuerza, al cabo de algunos segundos vio como salía una especie de llama azul. Nathan se sobresaltó e hizo apagarlo sin querer. "¡No, mierda!" maldijopara si, "intentalo de nuevo, no te asustes, eres tu" lo intento de nuevo, el ángel le miraba confuso ya que vio algo azul en la palma de su mano. Ahora esta vez la llama era más potente, su palma de la mano estaba en llamas literalmente, y sin quemarse. El ángel abrió los ojos como platos y acto seguido frunció el ceño.
—Eso no es nada para mi.—dijo el ángel mirándole.
Nathan alzó su mano fuertemente y con un leve movimiento ese fuego fue directamente hacia la manga del traje del ángel. Se quemó su manga al cabo de segundos. Nathan se levantó del suelo.
—Este traje era muy caro... ¿sabes?
—Me alegro.—contestó.
—¡Maldito capullo!
En ese momento en que el ángel iba a correr tras Nathan, Scarlett entró por la puerta de la terraza, casi sin aliento y gritó el nombre de Nathan. Nathan se volteó para mirarle al oír su voz, Scarlett le lanzó sus pistolas para que las cogiese, Nathan las cogió al vuelo y le dedico una sonrisa a Scarlett. Ella se fijó en sus ojos, estaban totalmente blancos e incluso podía asustar, pero a ella no le asustó, vio cosas peores y en el no era que le importase. Incluso con sus ojos sin pupilas, seguía estando igual de atractivo.
Nathan corrió tras el ángel, cuando estaba cerca ambos el ángel alzó su puño pero Nathan se deslizó por el suelo con las pistolas en mano, se colocó tras él y le disparó en su hombro donde no tenía la manga. Éste comenzó a quejarse y gruñir y se agarró su hombro fuertemente.
—Creo que ya le voy pillando el truco a esto.—sonrió.
El ángel corrió, pero no esta vez hacia Nathan, sino hacia Scarlett. A una rapidez agarró a Scarlett del cuello fuertemente levitándola del suelo y le amenazó con lanzarla al vacío. La tenía sostenida por los aires. Nathan abrió los ojos como platos.
—¡Suéltala! ¡Ella no tiene nada que ver en esto!
—¿Qué es más importante para ti? ¿Salvar a la chica, o tener la oportunidad de destruir a un ángel? apuesto a que ésta chica es sólo de una noche, te la tiraste y se ha obsesionado contigo.
—¡Tú eres gilipollas o qué! ¡Suéltala YA!
—Más quisieras. Me gusta tenerte de los nervios.
—¡Le vas a dejar sin respiración!
—Lo mío no es matar humanos, pero no me has dejado otra elección.
—¿¡Pero de que cojones me estás hablando si la guerra es conmigo no con ella?! ¿¡Y tú te consideras un ángel!? ¡Tengo yo más corazón que tú!
Esa frase hizo enfadar a el ángel, cada vez apretaba más el cuello de Scarlett, ella estaba lo suficientemente asustada como para ponerse a llorar. En ese momento el ángel fue soltando uno a uno los dedos de su mano en el cuello de Scarlett. A Scarlett le dio un vuelco el corazón y se le aceleró el pulso, agarró el brazo del ángel intentando que no la soltase por lo que más quisiera, ella no quería morir así.
En ese momento el ángel dejó de sujetarla y la lanzó al vacío.
—¡NATHAAAAAAAN!—gritó Scarlett a todo pulmón mientras caía.
Nathan corrió tras ella se lanzó al vació y desplegó las alas de su espalda, Scarlett ya estaba a punto de estrellarse contra el suelo y ser un cadáver. Ella agarró el colgante que llevaba en su cuello con fuerza y cerró los ojos fuertemente mientras gritaba. Nathan le alcanzó y la abrazó con fuerza antes de que llegase al suelo. Ella estaba temblando y Nathan podía notarlo. Nathan se deslizó con sus alas hacia el suelo donde suspuestamente Scarlett iba a morir, dejó de volar y levitarse a estar en el suelo de pie abrazando a Scarlett, Scarlett le abrazaba con fuerza casi que ni se podía creer que no estaba muerta, no dejaba de llorar y estar aterrada, ella aun agarraba su colgante con fuerza y Nathan se dio cuenta que ese colgante significaba mucho para ella.
— Tranquila, estás a salvo.—intentó calmarla.
 Scarlett era la primera vez que estaba tan cerca de Nathan, casi que podía oler su perfume y le resulto bastante agradable. Por un instante se sintió calmada y dejo de respirar fuertemente. Nathan miró hacia el cielo vio que el ángel andaba volando hacia otra dirección.
—Se ha escapado...—dijo por lo bajo con el ceño fruncido.

3 comentarios:

  1. OH DIOS MIO!!! Ya he muerto con la otra novela, entonces con esta se celebra mi entierro. Todos invitados!
    Vale, este capítulo ha sido impresionante. La verdad es que a hace tiempo que no entro en el blog y como ya no me avisabas de los capítulos pues pensé que no habías subido. No se como entré hoy en tu tuenti y vi el blog. Entré y empecé a leer los capítulos y mirame ahora, impaciente por que subas otro. Me encanta, en serio. Es asodkjbadlgkjblkgjbklgbjqerlgiblkgbrklgjblrgjkbleqrjkgblkerglkbrglkbqerklbqer *.* Perfecto!
    Joucho, me encanta lo lindos que se ven Nathan y Scarlett (bonitos nombres, muy originales). Son muy monos. Y por cierto, que cabrón el angel no? Se aprovechó de la pobre chica cuando ella no tenía la culpa.
    Jummm.. Tengo curiosidad por saber que significa el collar de Scarlett, debe de ser algo de los padres. Me imagino que los de ella han muerto por demonios y por eso ella ahora los caza. Como ves, tengo mucha imaginación!
    Espero que subas pronto. Besos xX.
    PD. En tuenti soy Isabel Vázquez Martínez, avísame cuando subas porfa!

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    1. ¡Pero qué preciosidad de chica eres! Jope, tu comentario me ha alegrado mucho, tanto que he sonreído de oreja a oreja. Si, lo siento por no avisar, avisé más o menos en mi tablón y mi estado de Tuenti.
      Respecto al collar de Scarlett... Ya se irá viendo en los capítulos ^^ (Sí, tienes mucha imaginación, querida.) Y en serio, no tengo palabras para describir lo importante que son para mi las opiniones y las sinceridades de los demás que me leen. (Como por ejemplo el comentario que me has escrito <3) ¡Muchísimas gracias por estar ahí, leyéndome y por seguir aquí! Y por supuesto, muchísimas gracias por tomarte tu tiempo en leerme y comentarme.

      Te avisaré cuando suba el próximo cap. <333
      ¡Un beso, preciosa!

      Repito: Gracias por tu comentario, que se lee tan sincero y gracias por leerme.

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    2. Para preciosidas estás tú, no yo! Bieen!! Entonces, estaré atenta a tu tuenti. (no te asustes si te aparecen muchísimas más visitas jajajaaj. Joo, sube pronto! me dejaste con la curiosidad de saber que pasa y estoy impaciente. Si, sé que tengo mucha imaginación, para algo tengo dos novelas , como tu, pero no tan geniales! Y yo tampoco tengo palabras para describir tus novelas, vas a tener que conformarte con un asoegjbglbjkqgljrbgjerqgblqergbqerlbqerlgjbqegjlb JAJA.
      Me alegro de que te haya gustado el comentario, a me mi encantan tus novelas. ¡NO! Mas bien estoy enamorada de tus novelas. Tranquila, que tiempo me sobra a mi! Jajajaja.

      Me alegro.
      Muchísimos Besos xX.

      Repito: Gracias a ti por hacer esta maravillosas novelas de las que me he enamorado!

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