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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

miércoles, 10 de abril de 2013

Entre cielo e infierno: Prólogo más capítulo 01.



Hace mucho tiempo, cuando la humanidad no existía, los Demonios y los Ángeles luchaban por quien conseguía el poder, si "Dios" o "Lucifer"
Batalla tras batalla, morían mucho Demonios y Ángeles. Entre los guerreros de ambos lados destacaban; Una Demonia y un Ángel, cuyos algunos de su respectiva raza querían que ellos fuesen los que los lideraran, pero ellos eran leales a su respectivo "Rey". Muchas veces ellos dos acababan luchando a muerte, sin tener ganador. Muchas de esas veces acaban solos, con todo el ejercito que le acompañaban muertos por ambos lados, quedándose los dos sin siquiera levantarse uno al lado del otro. Al principio solo se sentían odio, pero en tantas batallas sin quererlo ni beberlo se hicieron amigos, pero aun así peleaban a muerte, era la costumbre en sus razas.
Pasaron muchos años, y de esa amistad, sin quererlo, llevó a algo más. Pero lo peor que se había visto era un Ángel y un demonio juntos. Muchas veces cuando había una época que no había luchas, ellos se escapaban a verse. Al principio sólo hablaban, alejados el uno del otro, pero poco a poco, se acercaban, tenían un poco de contacto, hasta que llegó el momento de algo más. Pasó mucho tiempo, hasta que la Demonia quedó embarazada. Escaparon de demonios y Ángeles, sobretodo de los ángeles, que poco a poco ganaron mas poder que los demonios, por eso los demonios estaban mas ocupados en otras cosas, pero muchos seguidores de ese Ángel no aceptaban que acabase con una Demonia.
Cuando la Demonia dio a luz, dio a un niño, y no era ni un Ángel ni un demonio, sino un Nephilim. Cuando un Ángel y un demonio tienen un hijo, nace una nueva "raza" cuyo nombre tiene es Nephilim; Mitad Ángel, mitad demonio.
Escaparon a la Tierra: mundo de la humanidad. Allí se tiraron cinco años hasta que un día, en el quinto cumpleaños del pequeño Nephilim encontraron a sus padres y les asesinaron, mientras tenían atado al Nephilim mirando aquella horrible escena. El pequeño gritaba y gritaba, llamaba a sus padres entre sollozos y lágrimas. No sabía que estaba pasando, no sabía el porqué le hacían esto a sus padres, tan sólo podía observar como les asesinaban ante sus ojos. Él Ángel, el padre del pequeño Nephilim le dedicó una ultima sonrisa, sin embargo, la Demonia ya había fallecido en el acto. De pronto, al pequeño le salió un aura negra. Sus ojos se quedaron blancos, le salieron unas alas con plumaje negro como el carbón. A causa del dolor, de la rabia, del enfado, del llanto, la tristeza.., el pequeño Nephilim, transformado con todo su poder, mató a algunos de los Ángeles que pudo acorralar en ese instante, otros escaparon y otros no sobrevivieron. La casa se llenó completamente de sangre; por las paredes, por el suelo, algunos que otros muebles. Pero el chico observó por última vez a sus padres, que yacían ensangrentado tirados en el suelo. El rostro del chico se volvió completamente serio.
Entre tantas carcajadas de Ángeles y asquedad hacia aquél ser superior, el Nephilim salió con ansias de venganza, venganza hacia los Ángeles, venganza hacia Dios, ese Dios cual orden fue matar al Nephilim a toda costa, y a los creadores de esa abominación.

14 Años después:
El Nephilim sobrevivió a aquella terrible noche, en que todo lo que tenía, lo perdió a manos de una estúpida regla en la que los Ángeles y demonios no podían estar juntos, solo por el miedo a que esos nuevos seres, frutos de demonios y Ángeles, exterminaran las demás razas, el Nephilim era mas inteligente, fuerte y audaz del  resto de los demás seres vivos hasta ahora conocidos.
El Nephilim cuyo nombre es Nathan Growney, vivía pacificamente en Japón, Tokio. Vivía como un adolescente normal, se iba de fiestas con los amigos, se llevaba a chicas a casa...etc Lo típico de un adolescente. Era un tanto peculiar, siempre presuponía lo que tenia que hacer, para que le saliera todo bien. Era bastante atractivo, sobretodo para las chicas, que en cierto modo babeaban por él. Su cabello, negro como el carbón, no es ni muy largo ni muy corto, algunos de sus mechones caían por su frente, pero lo que más llamaba la atención eran sus grandes y penetrantes ojos amarillentos. La mayoría le preguntaba si eran sus ojos reales o tan solo se trataba de lentillas, pero cuando respondía que eran totalmente reales la gente se sorprendía bastante. Su piel casi parecía de porcelana, tan blanca y hermosa. Era atractivo a la vez que misterioso. pero no sabía lo que estaba por llegar, que las ganas de venganza que tenia volverían a renacer, a convertirse en su nueva vida, una vida de batallas y sangre.
 —¡Nathan!—Una voz masculina llamaba a la puerta.
Era Kyle Lekker. Kyle consideraba a Nathan su mejor amigo, aunque Nathan no sabía como considerarlo, no quería pillarle demasiado cariño por si tarde o temprano se acabaría alejando, pero en el tiempo que llevan juntos, Kyle no se ha alejado en ningún momento y Nathan no creía que lo fuese a hacer. Kyle no parecía de esos "amigos" a los cuales no se le pueden llamar amigos, Kyle parecía sinceramente un amigo de esos que ya no quedan. Nathan es uno de esos que piensa que los mejores amigos no existen. Pero no podía negar que el chaval le caía bien, además que era simpático, y siempre ha estado ahí cuando ha necesitado a alguien. Nathan vivía en un pequeño apartamento de un piso. Justo tenía al lado el apartamento de Kyle, que prácticamente se conocieron como vecinos. Kyle es de cabello corto, ojos azul cielo, y de físico bastante bien. Mantenía su forma haciendo ejercicio junto a Nathan en un gimnasio cerca de los alrededores de la zona. Kyle llevaba un tatuaje en su brazo izquierdo y en el otro brazo llevaba tatuada una especie de ala.—¡Nathan!-Volvió a llamar.—¿Estás por ahí?
Nathan guardaba una llave de repuesto debajo de una pequeña planta que había en ese largo pasillo, y el único que sabía donde guardaba la llave era Kyle. Kyle se dirigió a la planta, la levantó, cogió la llave y la insertó en la cerradura del apartamento de Nathan. Entró en su apartamento y se dirigió a la habitación de. Vio a Nathan tumbado en la cama, boca abajo. Nathan estaba con la espalda descubierta y en vaqueros de vestir. Kyle le miró y se dirigió a él. Negó con la cabeza mirándole y se cruzó de brazos.
—¡Nathan!-Alzó la voz. Nathan se sobresaltó abrió los ojos y miró a Kyle. Acto seguído bostezó
—¿Sabes la hora que es? son las siete de la tarde, y aún estás durmiendo.
—Debí de pillar una buena a noche...—Volvió a cerrar los ojos y se llevó una mano a la frente.—¿Cómo has entrado?
—Con la llave que tienes escondida en la pequeña planta del pasillo.—Ríe—Va, venga, espabila y vámonos a tomar algo.
—Mírame, ¿Tengo cara de querer ir a tomar algo?
Kyle le mira, la verdad tenía cara de zombie y su cabello estaba despeinado. La seriedad en su rostro le hacía estar aún más zombie.
—Ugh, la verdad es que tienes cara de muerto, pero sigues estando genial. Si te arreglas un poco y te das una buena ducha, sigues estando igual. —Nathan puso los ojos en blanco y suspiró. Se incorporó en la cama y le volvió a mirar.
—Venga tío, no me mires así, sabes que te mueres de ganas de ir a tomar algo.—Alzó ambas cejas mientras pone una sonrisa de lado en su rostro. Instantaneamente le hace provocar una sonrisa a Nathan también.
—Cabronazo, como me conoces.—Rió.
En ese momento un cuervo se posó en la ventana de la habitación de Nathan. Nathan tenía la ventana abierta de par en par. Aquél cuervo miraba a Nathan fijamente, acto seguido Nathan le miró también. La mirada del cuervo y la de él estaban fijas. Kyle observaba al cuervo ya que nunca había visto a un cuervo tan de cerca y tampoco había visto la situación que a punto estaba de ocurrir: Nathan se levantó de la cama y se dirigió a la ventana. Cuando estaba a escasos centímetros del cuervo, el cuervo no le espantó la presencia de Nathan, de echo comenzó a trasmitir sonidos. Lo normal es que el cuervo saliese huyendo, pero no fue así.
—Esto es muy raro, ¿no te parece?—Preguntó Kyle, mirando a Nathan algo alucinado.
—Bastante raro.—Nathan alzó su brazo y el cuervo se posó en él. Nathan quedó asombrado al igual que Kyle.
—¿Estará adiestrado?—Preguntó Kyle.—Quizás tengas un don con los animales.—Supuso.
—No, no creo que sea eso. Ven, Kyle, acércate e intenta tocarle.
Kyle asintió y se dirigió al cuervo, alzó su mano para acariciarle acto seguido el cuervo se espantó y salió huyendo de nuevo por la ventana.
—Definitivamente, lo he espantado. No se porqué pero todos los animales me pillan manía ¿eh?
Nathan ríe y negó con la cabeza.
—Tranquilo, no es que el cuervo te haya pillado manía, creo que el cuervo se ha encariñado conmigo por algún motivo especial.
—El cuervo te ha elegido a ti, un motivo especial estoy seguro que hay. ¿Crees que será porque eres un Nephilim?
Kyle era el único que sabía lo que era Nathan. Y a Nathan no le hacía mucha "gracia" del todo. Pero sabía que podía confiar en Kyle. Al principio a Kyle le costó aceptarlo, ya que no se podía creer lo que veían sus ojos, pero en ningún momento eso le hizo alejarse de Nathan, aún así, permaneció a su lado como todo buen amigo. A Nathan no le gustaba hablar de su pasado, de echo cuando Kyle trataba de preguntarle, Nathan cambiada totalmente su expresión y permanecía callado. Algunas veces Nathan le decía a Kyle si trataba de preguntarle: "No seas tan cotilla." pero Kyle sentía curiosidad por saber que pasó en el pasado de Nathan y el porqué es tan misterioso. Él no se abría del todo con Kyle, de hecho no se abría con nadie. Era demasiado cerrado para sus cosas y sólo se las guardaba para él. Pero Kyle quería que confiase en él, y podía confiar pero Nathan era muy desconfiado respecto a contar sus cosas personales.
—Quién sabe.—dijo Nathan con una risa acompañada.
 Nathan se pegó una ducha, se arregló y por supuesto volvía a estar igual de atractivo como de costumbre. Antes de salir de casa cogió su cazadora negra de cuero, a la que él tenía tanto aprecio y salió de casa con Kyle. Bajaron por el ascensor del piso y se dirigieron hacia un pub que fueron la anterior noche. Les gustaba ese pub. La noche ya se asomaba, la tarde iba oscureciendo y pronto saldría la luna. Al entrar se sentaron en una de las sillas, se tomaron sus bebidas mientras ambos hablaban y conversaban. Justo en ese momento Nathan se fija en una chica, que estaba apoyada en la pared, al lado de la puerta de entrada, de brazos cruzados y mirando a Nathan fijamente. Era pelirroja, de cabello bastante largo y ondulado. Realmente a Nathan le parecía hermosa, pero su seriedad y la mirada fija de la chica se hacía preguntar todo tipo de preguntas: ¿Quién era? ¿Por qué le miraba así? ¿Qué quería? no dejó de apartar la mirada de aquella misteriosa y atractiva chica, la chica tampoco dejo de apartarla ni un segundo.
 —¿Quién es esa chica?—Preguntó Nathan por lo bajo a Kyle.
—¿Qué chica?—Preguntó Kyle mirando al rededor.
—La que me está matando con la mirada.—Respondió.
Justo Kyle se fija en una chica que destaca a las demás chicas del bar. Esa chica,  apoyada en la pared y de brazos cruzados. Su vestimenta era: Pantalones cortos vaqueros, de un color negro, botas altas negras y una camiseta básica de manga larga. En ese preciso momento la chica sale del pub e inmediatamente Nathan hace levantarse de su asiento.
—¿Adónde vas?—Preguntó Kyle.
—A averiguar quién es esa chica.—Respondió alejándose del pub.
Salió a fuera del pub y observó a su alrededor. Se fijó en que la chica se estaba marchando y decidió llamarla.
—¡Eh, tú!—Alzó la voz tratando de que se girase. La chica se paró en seco y el corrió tras ella. Cuando estaba a su lado ella se giró y le miró.
—¿No te han enseñado que así no se le llama a una señorita?—dijo con su cálida voz que realmente a Nathan le sonó bastante atractiva.
—¿Quién eres y por qué me estabas mirando en el pub?—Preguntó.
—¿Quién eres tú? o mejor, ¿Qué es lo que eres?—Preguntó ella.
—¿Perdona?
—Sabes de lo que hablo, no me hagas decirtelo. No creo que seas estúpido.
—No, no sé de que me hablas. Me he perdido en esa increíble belleza que muestras y esos hermosos ojos tan oscuros como un pozo sin fondo.
—¿Estás tratando de ligar conmigo?
—Puede.—Le sonríe picaramente.
Ella soltó una risa irónica y se llevó una mano a la cadera. Miró a Nathan de arriba a bajo. No pudo negar que ella le encontraba un cierto atractivo, de hecho, le parecía casi increíble lo guapo que era y esa sonrisa picarona lo encontraba aún más atractivo.
—Qué patético.—dijo.—Acabas de conocerme y ya tratas de que caiga rendida a tus pies.
—O en mi cama, mejor.
—¡Tsk! ¡Serás...! ¡Ugh! ¡Menudas formas de ligar!
—Sé que te ha gustado, admítelo.
—Menos confianzas conmigo, ¿eh? te aviso.
—Chica dura y con carácter, tal y como me gustan a mi. Por cierto, curioso colgante el que llevas.—dijo observándolo fijamente. Era un colgante de plata, con un cuadrado pequeño que se podían apreciar ciertas palabras. Nathan no pudo leerlo bien, así que se acercó lentamente para poder leerlo, ella le apartó de un pequeño empujón.
—Al grano, ¿Eres un demonio?—Preguntó.
—¿demonio? ¿Qué te hace pensar eso?
—Me hace pensar eso muchas cosas, mi increíble capacidad de detectarlos. Lo raro es que en ti no veo un demonio, veo otra cosa y no sé lo que es.
—Siento desilusionarte pero querida, no, no soy un demonio. Me gusta la pistola que llevas escondida detrás de tu pantalón, ¿me la prestas?
Ella se asombra y mira a Nathan fijamente. No se explicaba el como ha sabido que llevaba una pistola ya que la llevaba muy bien escondida.
—¿Qué te hace pensar que llevo una pistola? Te equivocas.
—¿Seguro que me equivoco?
Nathan se pega más a ella. Posa sus manos sobre la cintura de la chica y la acaricia suavemente. La chica acto seguido el corazón le da un vuelco y un escalofrío recorre su cuerpo. Nathan desliza su mano derecha por la espaldas de la chica y va bajando suavemente. Le sube la camiseta y le saca la pistola detrás de su pantalón. Nathan se aleja de la chica y da dos pasos hacia atrás.
—¡TA-CHAN!-dice Nathan en signo de sorpresa mostrando la pistola en sus manos. Ella frunce el ceño avergonzada tras la situación que acaba de pasar. Coge el brazo de éste se lo dobla hacia atrás y le quita la pistola de sus manos. Nathan se ríe tras la fuerza de la chica y que el no se esperaba que tendría. La chica le apunta a la cabeza.
—Bien visto.—dice Nathan mirándola sonriente.—¿Cuál es tu nombre, preciosa? Mi nombre es Nathan Growney, un placer.
—¿Por qué quieres saber mi nombre?
—Porque tú y yo nos vamos a llevar muy, pero que muy bien.
—¿Qué te hace pensar eso?
—Tú me haces pensar eso.
—Vete al infierno.
—Vente conmigo.
Justo en ese momento se escucha el sonido que trasmite un cuervo en el cielo. La chica mira al cielo mientras que Nathan sigue mirandola. Ella no deja de apuntarle con el arma. Nathan sonríe. El cuervo que anteriormente se había posado en la ventana de Nathan, apareció como de la nada volando por el cielo. Acto seguido el cuervo bajó y se posó en el hombro de éste. Ella le mira asombrada ya que no le pareció muy normal que un cuervo de la calle y del cielo se posara como si nada en el hombro de un chico como si este animal fuese suyo. El cuervo comenzó a trasmitir sonidos hacia la chica.
—Creo que a mi amigo no le caes bien.—dijo Nathan mirándola.
—¿Cómo es posible...?—Preguntó confusa mirando al cuervo.—¿Está adiestrado? ¿Es tuyo?
—No y no.
—¿Entonces?
—Me hago la misma pregunta que tú. Por cierto, ¿Qué es lo que eres tú? ¿Y cómo sabes la existencia de los Demonios?
—Soy cazadora de demonios. Mi misión es exterminarlos, matarlos, para así proteger la humanidad y proteger esta ciudad. Por culpa de ellos está habiendo demasiadas muertes, ¿no has visto las noticias?
A Nathan le asombró el hecho de que los demonios hayan venido a esta ciudad, se preguntaba si también estarían los Ángeles. Su pasado volvió como un Flash-Back de recuerdos. Uno tras otro, recordando la muerte de sus padres cuando tan sólo era un crío. Recordando como los Ángeles hicieron acabar con su familia por culpa de una absurda y jodida regla, recordando su ansias de venganza, sus ansias de matar y descubrir a los causantes del asesinato.
Volvió a sus sentidos. Su expresión de volvió seria.
—No veo con frecuencia la televisión.—respondió.
—Deberías. Mi nombre es Scarlett Brown, cazadora de demonios, y dime. ¿Qué es lo que eres, Nathan Growney?

9 comentarios:

  1. Tiene buena pinta esta historia :)
    Avisame si publicas mas.

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    Respuestas
    1. Te avisaré sin dudarlo. ¡Gracias por tu comentario, Lyd! <3

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    2. Por cierto ya esta publicado la otra mitad del capi 10 de Perdicion :)

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  2. Hola Valeria,pasate por mi blog,en el cual te espera un premio,cuando puedas,un beso enorme<3
    nuncahevistonadacomotusojos.blogspot.com.es

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  3. Me gusta el prólogo, por ahora solo he podido leer eso.
    Espero leer más, pero debes hacer un prólogo más claro, ya que me he hecho un verdadero lío leyéndolo.
    Mejoralo.
    Un beso,


    Sergio.

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  4. Ala tiene muy buena pinta, segûiré leyéndola :) Y me encanta el estilo del blog.
    Un beso^

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  5. Mola mucho, desde este capítulo ya me enganchastes.

    Me podrías hacer un favor???, Podrías pasarte por mi blog y comentar, me harías muy feliz. De antemano, gracias y ha seguir escribiendo

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  6. vayaaa o.o !! engancha bastantee!. me gusta :)

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